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Newsletter of the
National Association of Judiciary Interpreters and Translators
Vol. IX, Nos. 1-2 Winter-Spring 2000
 

 

Un delicado juego de malabarismos

Daniel Sherr

Spanish-English Dictionary of Law and Business
by Thomas L. West, III
Atlanta: Protea Publishers, 1999
ISBN 1883707374

Le dan a traducir un artículo sobre Pinochet. En la primera linea, usted lee, "La negativa del general Augusto Pinochet... a contestar el exhorto con las 75 preguntas... fue interpretada por fuentes judiciales y parlamentarias como el rechazo de éste a colaborar con la justicia chilena. Tras recibir la respuesta de Pinochet, el juez declaró que estudia pedir el desafuero del general, por considerar que ya se le ha dado la oportunidad de efectuar sus descargos". El "Spanish-English Dictionary of Law and Business" de Thomas L. West III, que salió a la luz el año pasado, le confirmará lo que ya barruntaba -- que exhorto se traduce al inglés como letters rogatory. Traduce "desafuero" como withdrawal of privileges, lo cual le ayuda. Pero usted sigue leyendo. Pinochet sostiene que "la situación procesal a que me encuentro sometido hace del todo improcedente que, privado de libertad por una jurisdicción que no reconozco, declare ante Su Señoría por la vía de una carta rogatoria". ¿En que se diferencia una carta rogatoria de un exhorto? De nuevo, vuelve al West: "'Exhorto.' Letters rogatory [formal request from one court to another of equivalent status -- Traditionally the word was used when the letters rogatory were sent to another judge in the same country, while "carta rogatoria" was used for judges in another country. However, the two terms are used interchangeably in the Spanish version of the Inter-American Convention on Letters Rogatory.]"

En su diccionario, West se propone un delicado número de malabarismos: por un lado, intenta dar equivalentes escuetos cuando es posible; por otro lado, procura dar una explicación donde hace falta. Para la traducción de documentos jurídicos de España y Sudamérica, el diccionario representa un adelanto importante. En su prefacio. West declara: "My primary goal in writing this dictionary has been to give lawyers and translators access to the meaning of legal and commercial terms that are not used in the two countries (Spain and Argentina) where most of the legal dictionaries available in the United States are produced." West, que es abogado y que ha enseñado muchos cursillos y seminarios de traducción juridica, consigue muchas veces navegar por el mar de escollos que separa el sistema del common law y el derecho continental. Por ejemplo, el que busque "sumario" encontrará lo siguiente:

1. investigation stage of a criminal proceeding [The fase de sumario' is also known as the 'fase de instrucción'. It is followed by the 'fase de plenario' (the trial, if the investigation reveals that there are grounds for prosecution).
2. summary [one-line summary of the nature of the document being filed -- referred to as a 'sumilla' in Peru].

En cambio, el que busque "averiguación previa" encontrará: "(Mex) preliminary investigation, pretrial investigation", y el que busque "juicio oral" vera "(Spa) trial..." El término "sentencia" lleva la definición "judgment, ruling, decision" y luego la aclaración:

Note that 'sentence' in English is condena in Spanish. A sentencia in Spanish is usually made up of four parts: (1) the encabezamiento, stating the date and identifying the court, parties, attorneys, and cause of action; (2) the resultandos or fundamentos de hecho, i.e., a statement of the facts; (3) the considerandos or fundamentos de derecho, which set forth the legal grounds on which the judgment is based; and (4) the fallo or resolutoria, i.e., the holding.

El mismo tratamiento se aplica a los vocablos del mundo de las finanzas, que están recogidos en abundancia. La entrada de "capital contable" 1105 informa: "(Mex) 'shareholders' equity~ [Also called capital en giro. This is called patrimonio neto in Latin America and fondos propios in Spain.]"

West hace un especial esfuerzo por incluir clertas frases hechas, algunas de las cuales son privativas de un pais u otro: "Es justicia" (Venezuela). "Fallo, haciendo lugar a lo pedido ...", "Dos ejemplares de un mismo tenor a un solo efecto", "Proveer de conformidad será justicia" (Argentina), "Sufragio efectivo, no reelección" (Mexico).

El autor argumenta que el traductor que deja el molesto "latinajo" sin tocar incurre en un error de negligencia, pues las frases latinas del derecho romano y del angloamericano no son las mismas. De ahí que subpoena duces tecum se traduzca como "citación para aportar pruebas" (y no, como en otro diccionario, "cédula de citación de testigos duces tecum [debe comparecer y producir los documentos requeridos en la misma])" y res judicata como "cosa juzgada". Otro ejemplo, también del lado inglés, es prima facie evidence. West propone "pruebas suficientes a primera vista". (Otro diccionario define prima facie case de la forma siguiente: "caso en el cual el juez hará lugar a la pretensión de una de la partes a menos que la otra presentare prueba en su contra -- causa fundamentada con prueba suficiente y válida a menos que se pruebe lo contrario".) No sin ironía, West incluye en la parte española la sentencia in claris no fit interpretatio ("There is no need to interpret that which is clear").

¿No sabe cómo se llama el máximo órgano de justicia en un país determinado? Tranquilo. West se lo pone en bandeja. Bajo Corte Suprema de Justicia, leemos: "Arg, Col, Ecu, Gua, Hon, Pan, Per, Ven) Supreme Court [in most other Latin American countries, the Supreme Court is called 'Suprema Corte de Justicia.' In Spain and Cuba it is called the 'Tribunal Supremo.']"

Los apéndices del diccionario obedecen a este mismo afán de especificar y desmenuzar. El primero consta de abreviaturas y siglas en español, el segundo, de abreviaturas y siglas estadounidenses y el cuarto desglosa los paises que utilizan el punto o la coma para indicar los miles (1.010 vs. 1,010).

Evidentemente, en un diccionario tan ambicioso, no todo el monte es orégano. En el primer ejemplo citado en esta reseña, uno podría preguntarse cuál es la diferencia entre una carta rogatoria y una comisión rogatoria. La entrada "comisión rogatoria" sí figura, con el significado de letter rogatory. El lector se pregunta por qué West no lo menciona al comparar carta rogatoria y exhorto.

En otro orden de cosas, sabemos que tanto "resolución" corno "extinción" pueden referirse a la finalización de un contrato (termination), pero echamos en falta una diferenciación de los dos.

Como a muchas de las entradas las sigue un paréntesis con el lugar de origen de la expresión, uno podría pensar que si la expresión no lleva ninguna "denominación de origen", su uso se da en todas partes. No es así. Como botín de muestra, West incluye la palabra cuentapropista (self-employed person, freelancer), expresión que probablemente se entienda en todo el mundo hispanohablante, pero que no es de uso corriente en muchos paises. West define "protestar" como "1. to raise an objection; 2. to affirm". Efectivamente, he visto la expresión en su segunda acepción usada en Mexico en el sentido de "jurar", pero nunca he escuchado el verbo utilizado en ese sentido en España. Asimismo, West traduce plagiarcomo "1. plagiarize; 2. kidnap". El verbo sí se usa asi en México, pero uno se pregunta: si un argentino oyese hablar de un plagio, ¿se le cruzaria por la cabeza que podria tratarse de un secuestro?

Otros colegas ya han señalado otras discrepancias. Tony Rivas disputa la entrada "jurado de instrucción (Col) grand jury", afirmando que no existe este término y añadiendo que de todos modos, "there are no grand juries in Colombia." Rivas también sugiere que West incluya términos como el mexicano "libertad preparatoria" (parole) y el puertorriqueflo "libertad a prueba" (probation). Cuestiona el uso de la preposición a después del verbo acatar, señalando -- correctamente, a mi juicio -- que no se debe decir "acatar a una decisión judicial", sino "acatar una decisión judicial". Por la misma regla de tres, es discutible el uso de la preposición en la entrada "intervenir en un banco" en vez de "intervenir un banco".

Ricardo Chiesa, abogado, profesor universitario y traductor público en la Argentina, observa que el derecho continental distingue entre la obligación de medios y la obligación de resultados. En la obligación de resultados, el que realiza el servicio se compromete a obtener un resultado y si no cumple, tiene que atenerse a las consecuencias. Un contrato de traducción supone la asunción de una obligación de resultados. En la obligación de medios, el prestatario del servicio pone a disposición sus conocimientos, pero no garantiza los resultados. Un médico no puede garantizar la cura del paciente; la suya es una obligación de medios. Chiesa felicita a West por haber incluido una innovadora traducción de "obligación de medios" -- "best efforts obligation [obligation to use one's best efforts to achieve the purpose of the contract]", pero insta a West a incluir un equivalente para obligación de resultados.

Lo bueno es que West está encantado de hacerlo. De hecho, en el prefacio declara "I would appreciate suggestions from readers as to words that should be included in the next edition, and can be reached via e-mail at translation@mindspring.com

El diccionario de West es caro. El precio de venta al público de $75 no es grano de anís. Pero este diccionario indudablemente contiene novedades. Y la resolución de una sola duda en una sola traducción puede representar el ahorro de un tiempo incalculable.

En una palabra, es una inversión fácilmente amortizable.


You Must Remember This
(Memoirs of an Interpreter)

Historias de la interpretación simultánea
by Isidoro Calín de Briones
Author's publication, Madrid, 1999. 166 pp.

When Isidoro Calín first spoke to a group of interpreters two years ago in New York, he said, "Napoleon once remarked, 'Du haut de ces pyramides, 40 siècles d'histoire vous contemplent"' [From the elevations of these pyramids, 40 centuries of history gaze upon you.] I can't speak about 40 centuries, but I can bear witness to 40 years in the interpreting profession."

It's no understatement.

Calín was trained by State Department interpreters who, he says, "devised the simultaneous interpreting system that was used in Nuremburg." In the late 50's and early 60's, he worked for the State Department as what would today be called a seminar interpreter. He worked as a translator for the World Health Organization in Geneva. He vorked as a court interpreter in Washington D.C. He set up an interpreting agency that in its heyday in the 80's and early 90's, provided approximately 25% of the interpreting services required by the Madrid market. Over the years, more than 100 students took his three-month course on conference interpreting, and more than 40 are now working as interpreters in the European market. Some even work in the United States courts.

Calín's memoir, "Historias de la interpretación simultánea" (Stories about Simultaneous Interpreting) is a potpourri of anecdotes culled from his many years of experience on both sides of the Atlantic. A large part of the 166-page paperback is devoted to Calín's interpreting adventures in the rural and the Western U.S. -- Idaho, Salt Lake City, New Mexico, and elsewhere -- and should be of great interest to U.S.-based readers.

For the benefit of our non-Spanish-speaking members, the following extract is included with an English translation.

Al llegar al hotel de Wilkinsburg donde se celebraban los cursos, me encontré con Maeztu, que de forma autoritaria (era militar,) me dijo:

-- Calín, como quiero que esto salga bien y a mí no me cansa interpretar, voy a traducir yo todo el tiempo. Tú, estáte sentado a mi lado por si te necesito para algo.

Probablemente se acordaba de mi actuaci6n en la escuela del Departamento de Estado. Dudé entre protestar, darme por ofendido o encogerme de hombros; opté por lo último. "Como quieras ", dije. "Pero ya te estrellarás, majo", pensé para mis adentros. El curso iba a durar cinco semanas a base de seis horas diarias de clase con traducción simultánea contínua. Muy duro tenía que ser Juan Maeztu para poder realizar semejante machada.

Maeztu aguantó bastante bien el primer día, y aunque al final se le veía cansado, aún le quedaron fuerzas para venir a cenar conmigo y los intérpretes del otro grupo. El segundo dia fue un martirio para Juan. Yo hacía crucigramas, leía el "Times Magazine", apuntaba los términos que pronunciaba el profesor y comparaba las traducciones de Maeztu con la que yo hubiera realizado. Mientras tanto mi colega, visiblemente cansado, daba una traducción muy inferior a la del primer dia. Esa noche ya no vino a cenar con nosotros. Al tercer dia estaba demacrado; sin embargo no me ofrecí a echarle una mano. ¡Que fuera consecuente! Si quería ayuda, no tenía más que pedirla. A media mañana me dijo: "Coge el micrófono un rato, ya no puedo más'. Me puse a traducir y, al terminar la clase, me dice Maeztu: "¿Sabes que lo haces muy bien? A partir de ahora lo haremos mitad mitad. No veo por qué tengo yo que hacer todo el trabajo, cuando nos pagan lo mismo". Pensé que mi compañero tenia mucha cara.

'When I reached the Wilkinsburg hotel, where the courses were held, I ran into Maeztu, who in authoritarian fashion (he was a military man) said: 'Calín, since I want this to go well and I don't get tired interpreting, I'm going to do all the interpreting. You just sit here in case I need you for something.'

He probably remembered my performance in the State Department training program.

I hesitated between objecting, being offended or shrugging my shoulders; I opted for the latter. 'Whatever you say,' I said. 'But sooner or later you'll crash,' I said to myself. The five-week course was going to use simultaneous interpreting six hours a day. Juan Maeztu was going to have to be very tough to pull off a stunt like that.

Maeztu held up pretty well the first day, and although he looked tired by the end, he still was up to joining me and the interpreters from the other group for dinner. The second day was absolute torment for Juan. I was doing crossword puzzles, reading the Times Magazine, writing down the terms the teacher used and comparing Maeztu's translations with those I would have offered. Meanwhile, my colleague, visibly tired, was providing interpretation well below the level of the first day. That night he failed to come to dinner with us. By the third day he was drawn; nevertheless, I didn't offer to lend a helping hand. Let him stick to his principles! If he wanted help, he had but to ask. Halfway through the morning, he said, 'You take the mike a while. I can't go on any longer.' I started to interpret and when the class ended, Maeztu said, 'You know, you do a really good job. From now on, we'll do it half and half. I don't see why I should have to do all the work myself when we're getting paid equally.' I thought my colleague had a lot of chutzpah."

Reading about the experiences of a Spanish interpreter in the United States in the late 50's and early 60's makes for fascinating reading. Oftentimes, the perspective of the outsider is rich in insights that escape the native. The reader is treated to Calín's encounter with Basque shepherds in Idaho, Mormons in Utah, or a hotel manager in Arkansas who threatened to shoot Calín and his delegation from Francophone Africa.

On the other hand, Calín's attempts to make inroads in a closed, monopolistic Madrid interpretation market that tried to blacklist him will also strike a chord with interpreters or translators who are trying to make a name for themselves in a new business environment.

Being a collection of personal experiences and anecdotes spanning 40 years, Historias de la interpretación simultánea defies easy categorization. One thing is certain, though--it is very entertaining.

© 2001 by NAJIT